martes

Viento fuerte

Me dicen "sos un vendaval".

¡Si lo sabré yo, que tengo que convivir conmigo misma!

Pero es una pelea permanente entre ese viento de voluntades y la fiaca total y absoluta que me absorbe cuando llego al hogar. 

Mi cabeza gira, gira, pienso mil cosas al mismo tiempo... bueh, no mil, pero con pensar más de una a la vez es suficiente para aturdirse y marearse un poco. 

Me quedo sin aire. Me desinflo (lamentablemente sólo de voluntad, no del cuerpo excedido en grasas!). 

Y me pregunto ¿qué tengo ganas de hacer? ¡Todo! A saber: seguir con el cuadro de la mujer guerrera, cortar las rayitas que me quedan para terminar una obra en passepartout, limpiar el taller, ir a comprar por el barrio los víveres para hacer la cena, hacer la cena, prepararme un buen baño de inmersión, llevar las obras del año pasado al altillo para guardarlas como se debe (en lugar de dejarlas en el paso de entrada a la casa), seguir leyendo alguno de los al menos ocho libros que tengo empezados arriba de la mesa... etc, etc. 
Y cuando tengo todas esas posibilidades y todas son placenteras ¿qué hago? NADA. 

Descanso!!!! Si, me convenzo que es descanso, ocio. Pero en verdad creo que es puro enriedo mental que me impide, como siempre, hacer de dos cosas a la vez. Si, dos. Mínimo... una sola se me hace muy cuesta arriba. 
De hecho, creo que no leo tanto como me gustaría porque no puedo hacer nada más que eso en ese momento. Bueno, en realidad, mientras leo voy escribiendo cuestiones relacionadas a eso en mi mente. No puedo pasar más de dos carillas sin parar para subrayar algo o escribir otra cosa, todo mientras me pregunto por qué no estoy haciendo otra en lugar de esa. 

¿Esquizofrenia?

Trato de convencerme que poder hacer foco en varias cuestiones, disciplinas, actividades, etc. es una virtud, pero para mi siempre fue un problema, porque cuando trato de enfocarme, me cuesta lo que un infierno poder decidir. A menudo no lo hago y voto por el ocio de no hacer nada y, cuando logro decidirme, me dura "un ratito". 

Ese ratito no es más que media hora. 

Me pongo a pintar, me entrego a ese placer... un ratito. 
Leo, me involucro con la lectura hasta perderme en esas palabras... un ratito
Dibujo? rayas, más rayitas y me divierto como loca... un ratito. 
Puedo seguir enumerando una cantidad asombrosa de actividades que disfruto, pero ya hace un ratito que estoy escribiendo esto y, mientras lo hago, estoy pensando en otras cosas para hacer (o en echarme y a hacer nada)

Es más, se me acabó el ratito de esto y otra vez tengo que decidir qué sigue. 

Primero voy a ir al baño y luego... veré que me deparan las muchas yo que hay en mi cabeza discutiendo sobre a qué placer será el próximo a disfrutar (¡Ni me quiero imaginar si no tuviera que elegir entre placeres! ¡Sería terrible!). 

Se me acabó el viento. Inhalo... exhalo... a ver si recupero al menos una brisa.

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